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Acerca de este derecho

Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni a privarse de lo que ella no prohíbe, de acuerdo a nuestra Constitución (art. 8). Es decir, que las personas deben tener la capacidad de hacer todo aquello que no dañe los derechos de los demás, ni afecte un interés legítimamente protegido en una sociedad democrática. 

Este derecho implica la capacidad de hacer o no hacer todo aquello que está permitido por las leyes, por lo que cada persona puede organizar libremente el modelo de vida que quiera, según sus propias convicciones y posibilidades, dentro del marco de la ley y respetando a los demás. En consecuencia, nadie puede ser privado arbitrariamente de su libertad física o ambulatoria ni de sus demás derechos de libertad, si no es de conformidad con la Constitución y la ley.                                                                                                          La libertad personal es un derecho fundamental sin cuyo aseguramiento no se puede hablar de vida digna.